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Devocional de Abril 2010                                      

Enseñanza Abril 01 .
¿Conocer más a Dios? ¿Amarlo? ¿Creer en Jesús y dejarlo entrar en mi corazón? ¿Y qué tiene que ver lo uno con lo otro, Juan? Dios, en su infinito amor con nosotros, nos envió a su hijo para que El fuera nuestro modelo a seguir y pudiéramos entrenarnos para disfrutar de la vida eterna que El nos tiene preparada.  Al dejar entrar a Jesús en nuestro corazón y creer en El, "las palabras que hablamos ya no las hablamos por nuestra propia cuenta, sino que el Padre que mora en nosotros es el que hace las obras, porque estamos en el Padre y el Padre está en nosotros…Si creemos en El, las obras que El hizo, también las haremos; y aún mayores que esas haremos, porque El fue al Padre. Y todo lo que pidamos en Su nombre, se hará, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedimos algo en Su nombre, El lo hará". Hoy te invito a que vivamos plenamente el amor del Padre y del Hijo y les amemos, porque "si alguno ama al Hijo, guardará Su palabra; y El padre lo amará, y vendrán a nosotros, y harán con nosotros morada".

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Enseñanza Abril 02
¿Y cómo podemos disfrutar de la vida eterna que Dios nos ha preparado, Juan? Son muchos los que hoy celebran y no saben el motivo, y hay otros que saben el motivo pero no lo creen. “Cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo: He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte; y le entregarán a los gentiles para burlarse de El, azotarle, crucificarle, y al tercer día resucitará”. Hace más de dos mil años el hijo de Dios fue juzgado, condenado, y crucificado por nuestros pecados, los tuyos y los mios, pero El no tenía pecados y venció a la muerte al ser resucitado de entre los muertos. Creer esto en nuestro corazón y declararlo con nuestra boca nos pone en el lugar preparado por Dios para que pasemos nuestra eternidad. ¿Quieres estar allí? ¡Cree y declara!
Enseñanza Abril 05
¿Pero cómo he de creer en la resurrección de un muerto? ¿Dónde puedo encontrar una evidencia de eso? Estas y otras preguntas surgen en nuestra mente finita, pero Dios se encargó que para que creyéramos esto, solo tuviéramos la herramienta de la fe, “pues la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. “El primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado. Y encontraron que la piedra había sido removida del sepulcro, y cuando entraron, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Y aconteció que estando ellas perplejas por esto, de pronto se pusieron junto a ellas dos varones en vestiduras resplandecientes; y estando ellas aterrorizadas e inclinados sus rostros a tierra, ellos les dijeron: ¿Por qué buscaís entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos como os habló cuando estaba aún en Galilea, diciendo que el Hijo del Hombre debía ser entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y al tercer día resucitar.” Hoy te invito a que dejes de ser incrédulo, y por el contrario seas creyente y entonces venga sobre tu vida la promesa del Padre y seas guiado y consolado por el Espíritu Santo de Dios.

Enseñanza Abril 07
Son muchos a los que no les disgusta que les hablen de Dios y que debemos obedecerle, etc; pero son muchos a quienes les molesta que se les hable de Jesús, y siempre preguntan el porque de mi insistencia en hablarles de El. Solo puedo decirles que “cuando recibimos al Hijo también recibimos al Padre, porque el Hijo está en el Padre y nosotros estamos en el Hijo y el Hijo está en nosotros”. ¿Qué enredo parece, cierto? Pero resulta que los enredados somos nosotros, que queremos poner otros intermediarios e intercesores, entre nosotros y Dios y solo uno hay que tiene esa función, porque “así dice el Señor Dios: He aquí pongo por fundamento una piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada, El que crea en ella no será perturbado”. Y la piedra es Cristo, es por eso que te invito a que lo dejes entrar en tu corazón, porque a todos los que le recibieron, se les dio derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir a los que creen en su nombre, que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios”.



Enseñanza Abril 09
 Pero, yo sigo el camino que he trazado, trato de no meterme con nadie, de hacer las cosas siempre bien y tengo mis consejeros espirituales; ¿acaso necesito de alguien o de algo más para acercarme a Dios y vivir tranquilo, Juan? Cuando así pensamos, nuestra confianza no está puesta en Dios sino en nosotros mismos, y nosotros no tenemos la capacidad de autosalvarnos. La salvación, la redención, están tocando nuestra puerta, dejemoslas entrar, “porque Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto. Los sacerdotes anteriores eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar, pero El conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. Por lo cual El también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de El nos acercamos a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por nosotros”.


Enseñanza Abril 12
Ok, Juan, he dedidido abrir la puerta, acepto recibir los regalos de salvación y redención que Dios tiene para mí, voy a seguir el camino del bien, ¿puedes asegurarme que ya no voy a tener dificultades? No, no puedo asegurarte esto, pero si puedo asegurarte que “junto con la prueba, Dios te dará la salida, pues El es fiel”. A medida que vamos creciendo en nuestra relación con Dios y vamos siguiendo los pasos de nuestro Maestro, cada vez nos será más fácil afirmar esto: “¿Y quien nos podrá hacer daño si demostramos tener celo por lo bueno? Pero aun si sufrimos por causa de la justicia, dichosos somos, y no nos amedrentemos por temor a ellos ni nos turbemos, sino santifiquemos a Cristo como Señor en nuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que nos demande razón de la esperanza que hay en nosotros, pero hagamoslo con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que aquello en que seamos calumniados, sean avergonzados los que difaman nuestra buena conducta en Cristo. Pues es mejor padecer por hacer el bien, si así es la voluntad de Dios, que por hacer el mal”.

Enseñanza Abril 14
¿Reconocer mis faltas, volverme a Dios, guardar y cumplir mandamientos? ¡No, Juan, eso jamás! “Yo vivo mi vida y otro que la sufra”. Muchas veces decidimos vivir nuestra vida en tales términos, creyendo que como ya hicimos mal, no vale la pena volverse al camino que Dios ha preparado para nosotros, y que El no va a entendernos. Pero ¡cuán equivocados estamos! Es por eso que te invito a que busquemos de corazón el camino de regreso, porque “Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia. No contenderá con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así de grande es su misericordia para los que le reverencian. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le reverencian. Porque El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos sólo polvo”.

Enseñanza Abril 16
  ¿Pero cómo puedo recibir recibir perdón, sanidad y salvación, a pesar de todo lo que he hecho? ¿No me estarás mintiendo, Juan? En nuestra justicia propia, somos dados a pensar que no puede ser posible que alguien que haya sido “bueno” toda la vida, reciba el mismo regalo de salvación que alguien que se arrepiente justo antes de morir. Pero afortunadamente esto no se trata de nuestra justicia sino de la de Dios. “Cuando llegaron al lugar llamado “El Calvario” crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda…Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le constestó, y reprendiéndole le dijo: ¿Ni siquieras temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”. Arrepintámonos, aún estamos a tiempo.

Enseñanza Abril 19
 
¿Pero cómo es el reino de los cielos? ¿Cómo pueden recibir lo mismo quienes han tenido conductas tan diferentes, Juan? Debo reiterarte que afortunadamente esto no se trata de nuestra justicia sino de la justicia de Dios. “Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Y salió como a la hora tercera, y vió parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; y a estos les dijo: “Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros… Y también los envió a la viña. Y al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros…Los que habían sido contratados como a la hora undécima recibieron un denario cada uno. Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirián más; pero ellos también recibieron un denario…Y al recibirlo murmuraban contra el hacendado, porque ellos habián trabajado más. Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti…Así los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos”.
Enseñanza Abril 21
 Pero yo hago muchas buenas obras, yo ayudo al necesitado, doy limosnas, no me meto con nadie, rezo todos los días, y ¿si hago esto yo también recibiré el regalo de salvación, Juan? Eso es lo que muchos dicen y por creer. Las buenas obras por si solas de nada valen. Las buenas obras nos mantienen en el estatus de criaturas de Dios, pero el confesar nuestra creencia nos da el estatus de hijos de Dios. “Porque el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley”. Entonces ¿si las buenas obras no me salvan, las dejo de hacer, Juan? No, lo que debemos hacer es abrir nuestro corazón y dejar entrar en el al Hijo de Dios y en agradecimiento hacer todas las buenas obras que de antemano Dios preparó para nosotros. Porque “Yo conozco tus obras. Mira, he puesto delante de ti una puerta abierta que nadie puede cerrar, porque tienes un poco de poder, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre…Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para probar a los que habitan sobre la tierra. Vengo pronto; retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona. Al vencedor le daré una columna en el templo de mi Dios, y nunca saldrá de allí…”.
Enseñanza Abril 23
 ¿Y si acepto el llamado, cómo podré tener las fuerzas para recorrer el camino del discipulado? ¿Qué será lo que deberé hacer, Juan? Cuando decidimos recorrer este camino, lo hacemos porque tal misión sale del mismo corazón de Dios, El es nuestro escudo y nuestra fortaleza, y solo en El debemos poner nuestra confianza. Si aceptamos el llamado, las señales del reino de los cielos nos seguirán. No necesitamos llevar ninguna de nuestras “habilidades”, para que toda la gloria por lo que hagamos sea para Dios. “Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Y les dijo: No tomeís nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengaís dos túnicas cada uno. En cualquier casa donde entreís, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes”. ¿Quieres tú que las señales te sigan?

Enseñanza Abril 26
Durante mucho tiempo mi corazón se estuvo endureciendo, hasta llegar al punto que ya no se conmovía con nada. Yo creía que esa era una gran virtud, y que en adelante nada me haría sufrir. Pero eso que yo consideraba una gran virtud, cada vez me alejaba más del amor de Dios. Hasta que una noche, en medio de la angustia de mi soledad, Dios tocó mi puerta, yo abrí mi corazón y acepté su llamado. Desde esa noche mi vida ha venido siendo transformada al recibir de parte de Dios, lo que yo tanto necesitaba, no lo que yo me merecía. Porque “cuando Dios nos reúne desde las tierras entre las cuales hemos sido dispersados, y nos da la tierra que El tiene para nosotros, al llegar allí debemos quitar todas las cosas que a El le desagradan. El nos da un solo corazón, y pone un espíritu nuevo dentro de nosotros. Y quita nuestro corazón de piedra y nos da un corazón de carne, para que andemos en sus estatutos, guardemos sus ordenanzas y los cumplamos. Entonces seremos su pueblo y El será nuestro Dios”.

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